Cristo viene pronto........
 


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por Felipe Rodriguez

 

Primero que nada tengo que presentarme, me llamo Felipe Rodríguez, vivo en una pequeña ciudad llamada Tomé en la costa centro-sur de Chile. Vivo con mi mamá, mi abuelo y mi querida Iris (mi nana, pero no me gusta decirle así), como ya se han dado cuenta falta mi papá, gracias a Dios sé que él está por llegar, así lo dijo. Estudio en segundo medio en un liceo de mi ciudad y tengo la edad de 15 años.
   Nací el 17 de abril del año 1985, en el seno de una familia por tradición católica. Mis padres me inculcaron desde pequeño esta religión, la creencia en Dios, etc. Claro que pocas veces íbamos a misa, recuerdo que era muy chico e iba con mi mamá a misa, me quedaba dormido o me aburría. Rara vez estábamos en la parroquia, pero siempre íbamos una vez al año por lo menos a pagar una manda a San Sebastián en Yumbel, mi madre me decía que era para que el santo intercediera por mi cuidado. Mi abuela por parte materna era bastante de edad, soltera y participaba activamente en un grupo católico en el cual eran muy devotas a María. Mis tías y otros familiares, con excepción de una tía eran católicos, aunque no todos asistían regularmente a misa. Mis padres me inculcaban la semana santa, me enseñaron que no se podía comer carne, hablar fuerte ni decir garabatos en aquellos días. Aunque no participábamos mucho de la misa, teníamos un pensamiento muy católico, a pesar de esto cuando chico fui presentado en una Asamblea de Dios y mis padres se casaron en una Bautista. Mi casa estaba llena de "santitos", vírgenes, "cristos", crucifijos y cuadros religiosos. Además de muchas estampitas y figuritas por el estilo. Al cumplir los 8 años me preguntaron si quería hacer mi primera comunión, no me explicaron mucho lo que era, y yo acepte, porque como buen católico debía cumplir con mis sacramentos. Me inscribí, estuve dos años estudiando el catecismo de la iglesia católica. En ellos me aprendí los rezos como el Ave María, el Credo, etc. Además me dieron en la iglesia uno libro de catequesis por año y tuve que comprar un pequeño libro de bolsillo llamado "Oremus", un Nuevo Testamento y por su parte mi mamá compró un "Misal Bíblico". En catequesis nos enseñaban muchas cosas: los diez mandamientos, la semana santa, la misa, María, los sacramentos, etc.
Nunca encontré un verdadero amigo en la catequesis. Iba a misa los domingos, pero nunca encontré una amistad verdadera entre quienes nos hacíamos llamar "hermanos". Conocí lo cínico de la paz de los católicos que se da en las misas. Recuerdo una vez que con unos amigos hicimos espiritismo, yo me vi algo arrepentido, y fui a hablar por primera vez en casi un año de catequesis con el Cura, me dijo que era malo y no debía hacerlo, pero no me dijo una explicación mas profunda, fue corto porque estaba apurado. En los dos años de catequesis nunca tuve una verdadera comunicación con el cura o párroco de mi ciudad, menos con alguna monja o algo por el estilo.
Se cumplieron los dos años, pero entes debía bautizarme, porque cuando chico no me bautizaron. La ceremonia fue junto con otros niños, estaba con mis padrinos (que eran evangélicos, pero el cura no sabía). Me hicieron tener una vela en mis manos, después me llamaron junto con mis padres y padrinos, el cura roció agua bendita en mi cabeza, me secó, luego me hizo una cruz en la frente con ceniza "bendita", para terminar con las velas prendidas rezamos. A la otra semana recibí mi primera comunión, pero primero en la mañana tuve que confesarme, estuve el día anterior escribiendo en un papelito mis pecados para que no se me olvidase alguno, fui donde el cura y lo hice arrodillándome (nadie me había dicho que Dios mandaba que solo a él debíamos arrodillarnos), el cura, con el poder que le confiere la "iglesia" me perdonó mis pecados y me mando a decir unos rezos en una rincón de la parroquia. En la tarde nos preguntó el cura si queríamos hacerlo, y todos juntos (como lo habíamos ensayado) dijimos que sí. Yo me lo estaba tomando en serio, pero muchos ese día estaban muertos de la risa y conversando para todos los lados. La parroquia estaba llena, cuando fui a recibir la hostia el cura dijo "en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo" y yo respondí "Amén", me sentí grande, mucho mas porque me estaban sacando fotos personas contratadas para eso y porque todos nos miraban. Después de eso había que orar, el problema era que nadie me había enseñado a orar. En la noche tuvimos en mi casa una fiesta familiar, con trago por supuesto, baile bastante, pero que malo que en esos momentos no sabía que como bailaba, saltaba y levantaba mis manos para el mundo, así debía hacerlo también al Señor.
Me sentía un hijo de Dios, un cristiano, un buen hijo de Dios, me creía ganada la salvación y orgulloso de mi iglesia, porque era la más grande, rica, me encantaba esos lujos, esas hermosas figuras, creía que eso era la divinidad, que habitaba Dios y que estaba en la única iglesia de Cristo, pero no sabía los que dice Hechos 17:24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas  Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte .
Como a los 13 años conocí a los mormones, de los cuales mi mamá estaba bautizada, pero se había alejado. Ellos me lavaron el cerebro, pero gracias a Dios solo duré un mes con ellos, pero casi me bautizan, me enseñaron que primeramente debía bautizarme para ser salvo, siendo que primero debemos aceptar a Cristo.
Así pasaron más años de mi vida, pero ya me había alejado del catolicismo romano para no volver nunca. Vino la apostasía a mi vida, aunque creo que siempre estuve en ella.
Año 1999, mis padres separados (no legalmente). Verano de 2000, mi madre con depresión, bajo de 70 o más a unos 50 a 60 kilos, postrada en una cama, no quería nada con nadie, no comía, solo lloraba, mi papá no llamaba por teléfono, etc. Yo, a pesar de tener computador, internet, muchos amigos (claro que muchos me defraudaron), buenos vecinos, guitarra (pero no sabía tocar), una que otra enamorada, muchos casettes y cds de rock, y otras cosas, pero no tenía paz, ni felicidad, aparentaba estar alegre, sabérmelas todas, pero en realidad estaba en gran oscuridad, rodeado de tinieblas.
Recuerdo que años atrás, cuando era católico, una noche escuchaba música en mi personal estéreo, eran como las 3 de la madrugada y de pronto sintonicé una emisora evangélica. Recuerdo que en esos años para mí eran fanáticos, locos, sectarios, que les lavaban el cerebro, esa minoría que como católico no debía escuchar. Pero sin embargo algo fuera de mí me motivo a escuchar aquella emisora, por primera vez en mi vida escuché a alguien hablándome directamente sin rodeos de Dios, no como esos discursos de cura que me dejaban tal cual había llegado, el hombre de la radio predico, ore junto a él, y una gran paz entró en ese momento, no me convertí, pero tuve mi primer encuentro real con el Señor, aunque no quise llorar, no puede contener mis lágrimas de alegría, encontré algo maravilloso, solo pedí a Dios que me protegiera y que me guiara a su lado. Desde ese momento les tuve mucho respeto a los evangélicos.
Volviendo a lo que estaba contando, mi madre en ocasiones iba de invitada a una iglesia evangélica, pero solo para que orasen por ella, aun no comprendía bien que debía hacer.
Un día, un hombre rana que conocía a mi mamá, y que además es evangélico tuvo un llamado, ¡GLORIA A DIOS!, habló con su pastor y junto a otros hermanos fueron a hablar con mi mamá, conversaron un poco, oraron por ella y la invitaron a un culto, le mostraron el ÚNICO camino de salvación: JESUS EL CRISTO. Fuimos al culto, ya habíamos ido antes a esa iglesia, porque ahí iba mi madrina. Es misma semana, aun no estábamos convertidos, vinieron a mi casa un matrimonio de pastores de otra congregación, nos dijeron el mensaje de salvación y mediante una larga oración aceptamos a Cristo como nuestro único salvador, fue el momento más cortante de mi vida, sentí una alegría incomparable, una paz celestial, ¡GLORIA A DIOS!.
Continuamos asistiendo a la iglesia, cuya denominación prefiero no decir para no gloriar a ninguna denominación, porque no me salvó la iglesia evangélica, o el pastor, sino solo Dios. 
Fui ciego, me hizo ver
Hoy día a los 15 años, llevo siete meses en el camino del Señor. Realmente él me ha bendecido grandemente. Mi padre, aunque no ha vuelto a casa, esta reconciliado con mi madre y ha prometido volver. Yo voy todas las veces que puedo a la iglesia, participo en el ministerio de Alabanza y Adoración, en donde toco guitarra acústica, pero pronto si Dios quiere tendré una electroacústica. Me encuentro muy feliz con mi Señor, ahora con un amigo tenemos una página web cristiana llamada "Alabanza Cristiana", estoy cada día superándome en la guitarra, aprendo de la Biblia, etc, aunque por supuesto soy muy joven y tengo muchas cosas mas que aprender y mejorar, solo ruego al Señor que me mantenga en su camino de vida eterna.
Recuerdo que hace tiempo atrás, estaba muy nuevo en los caminos del Señor, entraron dudas en mi vida, estuve un par de semanas así, hasta que una noche rogué al Señor que me iluminara, entonces, en la mañana siguiente antes de despertar, en un sueño se me dijo una cita Biblia: Juan 3:33; desperté inmediatamente, tomé mi Biblia (el Arma Poderosa) y busqué la cita, encontré en esas cortas palabras la respuesta de aliento que me fortaleció grandemente en aquellos momentos, y aún hoy día me reafirma y fortalece.
Como joven tengo muchas necesidades y anhelos, pero espero confiado en el Señor, sé que él me ayuda y me guía.  Gracias a su misericordia he podido estar donde estoy, mi vida a cambiado, he sido renovado, vuelto ha nacer en Cristo Jesús. El Señor me llamó a un ministerio, de Alabanza y Adoración, pero uno de mis deseos es poder predicar a otros jóvenes el evangelio. Le pido a Dios que me fortalezca cada día, que me guíe por siempre en sus caminos de Vida Eterna. Espero con la ayuda de Dios poder predicar a otros jóvenes el Evangelio de Salvación, el cual nos enseña que solo existe un solo camino para llegar al Señor, un solo mediador entre los Dios y los hombres, un solo evangelio verdadero que es de Cristo, que la salvación es por gracia, y para ser salvo debes aceptar a Jesucristo como tu único salvador, porque él fue el único que dio su vida para que tu fueses salvo.
El Señor me ha enseñado que la iglesia no salva, las personas no salvan, el pastor, los hermanos u otra persona viva o muerta de la iglesia no salva, el único en el cual hay salvación es en Jesucristo, quien derramo esa preciosa sangre en el calvario para limpiarnos de nuestros pecados y su sacrificio fue suficiente y una sola vez para siempre. Por tanto debemos aceptar ese bello sacrificio, arrepentirnos de todo corazón de nuestros pecados, dar nuestra vida a Jesús, pero de todo corazón, no solo de palabras y seremos salvos, y como prueba indudable de esto será nuestro cambio de vida, nuestro renacer de nuevo, porque al momentos de convertirnos nacemos de nuevo, somos nuevas criaturas en Cristo Jesús.
         Creo en Dios, como nuestro padre celestial, creador nuestro y dueño, en realidad faltan palabras para describir lo que es Dios. Creo en Jesucristo quien dio su vida en la cruz para que por su sacrificio fuésemos salvos y pudiéramos dirigirnos directamente a Dios, además creo que él fue resucitado de los muertos y subió al cielo, de la misma manera en que subió al cielo, así será su venida. Creo en el Espíritu Santo, el cual esta con nosotros, descendió a la tierra en el día de Pentecostés y esta aquí hasta la segunda venida de Cristo. Jesucristo es la cabeza de la iglesia y no necesita de representante suyo en la tierra mas que el Espíritu Santo. Podría hablar muchas cosas más, pero creo que esto es suficiente para contar.
GRACIAS A DIOS POR TODO LO QUE HA HECHO EN MI. ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
 
Jesucristo
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, 
dado a los hombres, en que podamos ser salvos"

Hechos 4:12
"Porque hay un solo Dios, y un solo 
mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre"

1° Timoteo 2:5
"Respondió Jesús y dijo: De cierto, de cierto te digo, 
que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios"

Juan 3:3
 

 

".. me mostró cosas grandes y ocultas.."
por  Beatriz del Campo
 
 
Hola Pastor/Hermanos en Cristo.-
Bendiciones.
Quiero saludar al Pastor y al grupo que seguramente lo esta asistiendo en este emprendimiento llamado... conocereislaverdad.org
Me llamo Beatriz del Campo. Soy de argentina y me gustaría contarles de todas las cosas que me libró el Señor, pero debería escribir algo así como un libro, así que trataré de ser concreta y sintética.
Desde pequeña me congregué en la Iglesia Católica (otra mas!!!!!!, si) y asistía a los grupos de acción católica de la basílica de mi localidad, y también estuve congregándome en otras dos parroquias de la zona, buscando de Dios. De un Dios que "de oidas le había oido", pero mis ojos no lo veían por ninguna parte. Quizás porque no estaba allí?
Siempre le busqué porque siempre lo necesité.  Yo fui un bebe no deseado en un principio y mi madre se había encargado de hacérmelo saber. Pero llegué, y llegue por algún motivo, hasta ese momento desconocido.
Mis padres murieron. Para esa época ya no pisaba la Iglesia. Y me enojé sobre manera con Dios. Reclamándole por qué me había dejado tan sola, aún mas. Porque ya había una semilla de soledad cuando ellos vivían. Trabajaban durante todo el día y nos veíamos por poco tiempo. Mi abuela materna, me criaba. 
Ya con veinticinco años y las manos vacías, seguí adelante, solo por la misericordia de Dios. Me sentía tan mal, tan mal que deseaba matarme. Saben por qué no lo hacía? Porque tenía miedo de que en el "accidente" yo quedara discapacitada y no tuviera quien me cuidara. 
Estudié y trabajé en la Universidad.  Me recibí y luego de intentar ejercer mi profesión, y al no conseguirlo, empecé a estudiar actuación donde pude desarrollar mi parte artística.
Hice Yoga, lo que me conectó con una secta hindú. Conocí hombres a los cuales me entregué por soledad. Y otras tantas cosas, que el pudor no me permiten confesar. Pero cuando conocí al Señor, de la mano de una compañera de trabajo, me mostró cuán fácil había sido para satanás manejarme y posiblemente destruirme. Y que Jesús era el ancla de mi vida. 
Jesús fue y será lo mejor que me pasó en mi vida. Cuando lo recibí como mi único Señor y Salvador, el me mostró cosas grandes y ocultas, que yo no conocía ni entendía. 
Luego de empezar a congregarme en una Iglesia Bautista, le pedí al Señor que me hablara y me dijo "es mi voluntad que estés aquí". Ese fue el primer "Rhema" en mi vida. Y a pesar de no entender muchas cosas, le amo con loco amor y siento que es el amor de mi vida. Mi Esposo fiel y compañero. 
La vez pasada, chateando con otra persona, me preguntó "morirías por el..?". Yo sentí que era una pregunta de satanás para que me perdiera alguna bendición que viene en camino.....y el Señor en ese momento me mostró que muchos murieron despellejados por no renegar de Su nombre. Y entonces le contesté: "Si. Lo haría..." y le corte. Le pedí misericordia al Señor y le pedí que me librara de todo yugo, pero que si debía morir para glorificar Su santo nombre, que me diera la fortaleza y la fe necesarias para soportarlo, mirándolo a Él.
Porque sólo si lo miramos a Él... caminaremos sobre el agua como Pedro (antes de temerle al viento). Y aún si caemos ante nuestra poca fe, Él estará allí, tendiendo Su mano hasta alcanzarnos y sacarnos del agua.
Quizás en una próxima carta les cuente cómo el Señor cumplió Su promesa en mi, cuando clamé al Él, pidiéndole tener al esposo idóneo.
Miles de cosas dejo de contarles, pero espero en el Señor que este pequeño testimonio les sea de bendición, bendición que solo se imparte desde lo Alto. En el nombre de Jesús.
Un abrazo fraternal.
Beatriz del Campo
 
El Señor transformó mi lamento en baile ...
por  Leda María Costa
 
La Paz de nuestro Señor hermano. Le envío mi testimonio para que lo publique en vuestra web si siente del Señor hacerlo. Espero que sea de bendición para todos. Puedes publicar mi email también para que me escriban. Un fuerte abrazo:
Leda
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En realidad no sé exactamente cuando me he dado cuenta de cuando empecé a sentir deseos por una persona de mi mismo sexo. Hace tan solo cinco años atrás yo era incapaz de acordarme de todas las cosas que les voy a contar. Primero porque a mi no me interesaba revivir estos recuerdos y mucho menos acordarme de cosas que me hicieron sufrir y segundo lugar... no creía que fuera necesario para mí tener que  recordarlos para poder reconocer todo lo que Dios ha hecho en mi vida.
Mi primera experiencia sexual ha sido la  masturbación.
Cuando yo tenia 10 años mi madre trabajaba en casa de una señora muy joven y bonita, era rubia, alta, tenia muy buen cuerpo.... Mi mamá me llevaba con ella para que yo pudiera ayudarla con su trabajo. El piso estaba cerca de la  playa y su jefa casi cada día salía a tomar el sol y volvía a casa en bikini. Varias veces miré a aquella mujer con admiración y un cierto interés que hasta entonces yo creía que era porque deseaba ser bonita como ella y tener un cuerpo bonito como el suyo, y sus piernas me llamaban especial atención. Esta mujer, sin malas intenciones, de vez en cuando me pedía para hacerle masajes en los pies mientras ella  se echaba a dormir la siesta. Recuerdo que un día ella se durmió y yo me metí bajo su cama y por primera vez me masturbé pensando en ella. En aquel entonces no era consciente aún de lo que me estaba ocurriendo y esta misma escena se repitió muchas otras veces. Les comento este detalle para que ustedes puedan  darse cuenta de como el enemigo empieza a trabajar su plan desde muy temprano. El sexo es un arma muy poderosa que el diablo usa para atraparnos y mucho más si comienza a hacerlo cuando aún somos niños, influenciables e inmaduros. Él tiene su estrategia para que su ataque sea tan sutil que no nos damos cuenta. Mi madre era espiritista y nos llevaba con ella a los rituales, o sea, yo era la diana perfecta del enemigo, ya que mi madre vivía encadenada y servía con su vida a Satanás.
Los años pasaban; he llegado a enamorarme de algunos chicos del barrio, pero eso sí, la frustración y el rechazo siempre hicieron parte de mi vida. Empezando con mi padre que se separó de mi madre cuando yo solo tenía 4 años de edad. Por consecuencia de esta separación hemos pasado malos ratos de hambre y necesidad (una vez dormimos bajo un puente.) Aunque era una niñita, en mi mente ha quedado registrado este gran episodio de mi vida. Crecí con este sentimiento de rechazo a mi padre y a esto se añadía el rechazo de los chicos que me iban interesando y que nunca me hicieron  caso.
Con 18 años yo ya reclamaba a Dios el novio que no llegaba, la familia numerosa que yo soñaba tener... Si, mi madre creía en Dios y nos enseñó a creer, solo que ella ignoraba que Dios quería ser el centro en su vida. Quizá por su ignorancia, era una mujer con poca cultura, había estudiado poco, y lo de más que sabia, había aprendido por sí sola. Empezó a trabajar muy temprano, era muy pobre... creo que todos estos factores influyeron mucho en su vida  también a la hora de ser madre, nos amaba con locura pero no era una madre cariñosa como muchas de las madres de mis  amigas.
Mi madre cuando no podía llevarnos con ella al trabajo, nos dejaba en la casa de una señora para que nos cuidara, y el marido de ésta abusó de nosotras, no había sexo pero era un abuso, éramos niñas aún. Fuí abusada por chicos de mi barrio. Un amigo de mi madre nos llevaba de paseo en bici y de camino nos toqueteaba el sexo. A los casi 20 años fuí abusada por un hombre que me engañó y me obligó a tener relaciones sexuales con él en un motel. Estas cosas fueron  aconteciendo en nuestras vidas, y sin darnos cuentas provocaron heridas profundas que el enemigo usó para hundirme aún más.
Primera relación con chica
Empecé a trabajar. Cada día cogía el bus de las 6 de la mañana que me llevaba a una estación de autobuses y enlazaba con otro que me dejaba en el trabajo. Tardaba 3 horas en llegar a mi trabajo. Fue en este tiempo que conocí una chica que hacia el mismo trayecto que yo, e iniciamos una amistad. Cada día nos encontrábamos  para ir juntas a la ciudad. El diablo no tiene prisa. Nuestra amistad se hacía más sólida día tras día. De vez en cuando coincidíamos en el baile que yo frecuentaba. Más tarde me di cuenta que el fin de semana que no la veía la echarla de menos de una forma fuera de lo normal.
Un sábado decidí ir a buscarla en su casa, deseaba verla pero cuando llegué a su casa, su madrastra me recibió mal y me dijo que si yo fuera una chica decente, que no me convenía mantener con esta chica. Fue entonces cuando me enteré de que esta chica vivía como pareja con otra chica. Esa revelación me sorprendió: por primera vez oí hablar de homosexualidad. 
Regresé a casa confundida y traté de averiguar todo lo que pude sobre el tema y entre semana hablé con ella sobre lo ocurrido. Entonces me confesó lo que yo quería saber. Para mí aquello era horrible! Pero poco a poco el diablo fue poniendo en mí el deseo de probar aquello que para mi podría ser una nueva experiencia. No había ido bien con los chicos... pero podría ir bien con las chicas. Confieso que no he pensado en eso, pero era exactamente lo que el demonio me estaba proponiendo. Y movida por este deseo mezclado con confusión y por este sentimiento engañoso que yo creía sentir por ella, empecé a dar mis primeros pasos sobre arenas movedizas.
Un día mi mamá se dio cuenta de lo que ocurría, porque yo en casa ya no era la misma: hablaba de la chica constantemente y por las noches de sábado lloraba echándola de menos. Por más tonta que fuera mi madre (que no lo era), se percató. Tuvimos una conversación seria, pero como era mi madre, la conversación no pasó de “te he enseñado todo, menos eso.” “Si vas a seguir con esta historia, vas a tener que escoger entre esta chica y nosotros” “no quiero tener una hija lesbiana en mi casa”. Desde entonces el enemigo empezó a tomar realmente el control de mi vida.  Creyendo estar enamorada, abandoné mi familia y fui a vivir con esta chica que ya había separado de la otra, (el diablo preparó todo), empecé a vivir a mi manera, “libre de la crítica de mi madre”, y libre de los buenos consejos que ella me podía dar y libre de todo lo que ella me podía reclamar. Pasé a tomar mis propias decisiones y a vivir como a mi me apetecía.
Adentrándome en el abismo
En un principio todo es bonito, y conmigo no ha sido diferente. Parecía un sueño, me sentía feliz y estaba con la persona que yo amaba! Mas los días iban pasando y todo fue cambiando, las relaciones naturales, si no están fundadas sobre la Roca que es Cristo, se deteriora, y aun más la mía que iba totalmente en contra de la voluntad de Dios. Todo se tornó monótono, y al final nos separamos después de 4 años de relación. Como un abismo llama a otro abismo, empecé a conocer más chicas, y a frecuentar los ambientes gays. Me sentía muy sola a pesar de que siempre estaba rodeada de muchos amigos, era terrible! Me di cuenta que había un vacío dentro de mí que fue creciendo año tras año y que nada ni nadie podía llenarlo.
Sin embargo no era capaz de reconocer que el Amor Cristo era lo que en realidad mi vida estaba necesitando.
No tenia suficiente con una chica, pero también tenia dificultad para establecer nuevas relaciones de carácter sentimental. Me decidí poner un anuncio en una revista erótica de contactos. Recibí muchas cartas y aproveché para empezar también a escribir cuentos eróticos, ya que se me daba muy bien eso de escribir este genero. Las cartas no paraban de llegar. Era tremendo como el enemigo tenía todo preparado, encuentro que marcaba y chica que ligaba. Solo ahora pienso que el diablo ya sabia del plan de Dios para mi vida.
Con el tiempo las chicas pasaron a ser poca cosa para mí, y empecé a ir mas lejos...chicos, parejas, travestís, sexo en grupo y más bajo aún me ha llevado el enemigo. No tenía ningún tipo de escrúpulos y me acostaba con cualquiera que me diera la gana. Viejas, jóvenes, gordas, feas o bonitas me daban igual, yo era capaz de encontrar belleza en la mujer mas fea del mundo porque no me importaba la persona, me importaba el sexo. Sé que el enemigo me llevó a este extremo porque quería asegurarse que después de estar tan enganchada a esto, que seria imposible para mí acercarme al Señor por no tener suficiente fuerzas. Y la verdad es que me ha costado mucho.
Escuchando de Jesús
Brasil es un país donde el evangelio está muy avivado. Y a pesar de que éramos espiritista, teníamos varios amigos evangélicos e inclusive pastores, y mi madre tenia muy buena relación con ellos. Un día movida por la insistencia de un pastor amigo nuestro, visitamos una iglesia evangélica de las Asambleas de Dios. Fue un culto bonito y allí por primera vez Las Buenas Nuevas llegaron al corazón de mi madre y mi hermana.
Mi hermana empezó a frecuentar esta iglesia y al poco tiempo aceptó a Cristo. Mi mamá también pero para mi aún era temprano. Visité varias veces la iglesia, varias veces levanté la mano aceptando a Cristo pero cuando yo salía de allí era como si nada hubiera acontecido, yo siempre decía al Señor que El vivía dentro de mi corazón pero que no podía seguirlo, porque seguirlo implicaba dejarlo todo. Yo tomaba muy en serio lo que las personas me hablaban acerca de Jesús. Entendía y aceptaba la Biblia pero no podía aceptar que para seguir a Cristo tuviera que dejarlo todo.
En 1990 perdí mi único tesoro, perdí a mi madre. Otro golpe, sin mi padre, sin mi madre... pensé en quitarme la vida, pero aún tenia a mi hermana que me necesitaba. Estaba separada del marido y con dos niñas pequeñas...seria demasiado para perder a su única hermana.
En 1991 surgió una oportunidad de viajar a España para pasar un año trabajando con un cónsul de Brasil y aún temiendo dejar a mi hermana sola, decidí intentarlo. Lo primero que hice al llegar a Barcelona fue buscar las direcciones de los ambientes gays, quería estar en mi salsa, respirar mi aire. También conocí a un pastor americano que me invitó a ir a su iglesia pero eso no resultó bien porque el enemigo ya se había encargado de ponerme otra chica en mi camino.
En 1992 mi hermana vino a visitarme, en este tiempo yo vivía con la ultima que fue mi pareja. Mi hermana siempre ha compartido el evangelio conmigo pero en mi había algo que me impedía de acercarme a Dios. Podía creer en Él, y quería seguirle, conocerle... pero no podía.
En 1994 después de 4 años de convivencia, mi compañera me dio la triste noticia de que estaba enamorada de otra y el mundo se derrumbó bajo mis pies. El diablo tenia sus días contados en mi vida y lo sabia, por eso quería más, quería llevarme más lejos. Me sentí otra vez despreciada y traicionada, y eso no pude soportarlo. El diablo usó una de sus poderosas armas: los celos. Ahora puedo reírme al recordar esa situación pero en aquellos momentos me encontraba sola en Barcelona y no tenía a mí hermana al lado en la que apoyarme. Pensé engañosamente que la vida sin esta chica no tenía sentido y me daba igual morir o no. Me aterraba la idea de separarme de ella ya que, mis cosas eran sus cosas...y estaba tan acostumbrada a ella que separarme me parecía el fin del mundo. Tenía una gran dependencia emocional de mí parte, y esta dependencia me hacia creer que la amaba tanto que no podría vivir sin ella. Estaba aconteciendo según el plan del enemigo. Decidí que vivir sin ella no podría ser y me propuse matarla. Hasta donde había llegado, Dios mío! Ya no valoraba más mi vida y todo me daba igual. Yo estaba tan cegada! No podía ver nada más que mis sentimientos. La dependencia es tan grande que nos quedamos alucinados y nos volvemos egoístas.
El plan del enemigo era perfecto. Pero los planes del Señor eran completamente diferentes de lo que yo me imaginaba.
En la noche anterior, me senté en mi cama y puse una cinta de las que mi hermanas acostumbraba enviarme, en lugar de carta ella solía enviarme cintas grabada donde siempre terminaba con una canción al Señor. La escuché y fue una de las noches más importantes de mi vida. Dios me hizo entender que no merecía la pena llevar a cabo la idea de acabar con la vida de la chica y que El sabia todas las cosas.
Lloré casi toda la noche pensando en todo lo que me había pasado y decidí regresar a Brasil  sin billete de vuelta. En tres días estaba allá.
El primer mes fue horrible, pero Dios tenía su plan perfecto y poco a poco me fui recuperando. Un día visité la iglesia donde se congregaba mi hermana y era día de bautismos, el pastor hizo un llamado tan especial que estuve a punto de levantar mis manos otra vez e intentarlo de nuevo. Pero dudé si esta vez tenía fuerzas para seguir. Ocho meses después regresé a Barcelona, y empecé a trabajar, más tarde vino mi hermana y junto con ella fui a la iglesia que ella frecuentaba en esta ciudad.
En una oración profunda, delante de Dios empecé a hablarle: “Señor, mi hermana siempre me habló de un Dios grande que sabe y puede  todas las cosas. Si tu tienes algo conmigo, quieres hacer algo con mi vida, por favor hazlo tu porque yo no puedo hacer nada sin ti”. Esa fue la oración de mi vida. Y empecé a caminar con Cristo, y El empezó a trabajar en mis problemas, a llenar mis vacíos, a curar mis heridas antiguas. Empezó a cuidarme y a darme conforme a mis necesidades.
Hace casi ocho años que camino con el Señor. He podido dejar atrás todos aquellos perjuicios, he podido perdonar a mi padre por el abandono y el rechazo que me hicieron tanto daño, aprendí a amar a Cristo sobre todas las cosas y a reconocer que fuera de El no hay nada ni nadie que puede llenarte la vida. Conocí su amor y su perdón .... entendí que Dios no estaba preocupado por mis pecados, estaba preocupado por mi porque me amaba, que no le gusta el pecado pero que ama al pecador y que está dispuesto a relacionarse con el.
El Señor transformó mi lamento en baile y hoy estoy aquí dispuesta a ayudar a todo aquel homosexual que quiere conocer a este Dios tan maravilloso que hoy puedo decir que llegó a mi vida. Dios no rechaza a nadie y Dios nunca me ha exigido nada, solo me ha amado.
Les saludo con la Paz de Cristo.
Hoy tengo 40 años
 
Leda María Costa
  ledacosta@wanadoo.es
 
 

 

Jesucristo es la llave de tu libertad
por Carlos Miranda

Ya que me propongo en este momento a escribir mi testimonio de como el Señor me rescató de las profundidades del abismo, encomiendo mi espíritu y mente a “JESÚS” mi Salvador.
Pido, en el nombre de Jesús, discernimiento y revelación, para que toda palabra que sea escrita aquí sea inspirada por el Espíritu Santo de Dios, que sea de ayuda a todas las personas que aún se encuentran en las garras del destructor y desean encontrar una salida, o para aquellos que aún no se han dado cuenta de donde están parados.
Espíritu Santo te pido que tu unción fluya a través de mis palabras y que toda venda que el maligno puso sobre los ojos, oídos de aquellos que están fuera de tu presencia y que no tienen el entendimiento para recibir este testimonio, sea cortada y desbaratadas en el nombre de JESUS de Nazaret.
Ahora Señor, dá revelación a todos los que lean o escuchen este testimonio, que sea de bendición para sus vidas, para que toda la honra y la gloria sea para ti.
Te adoramos, te damos gracias y te bendecimos en Tu Nombre, que es sobre todo nombre. Amen.

“EL TESTIMONIO”
 
Introducción

Cuando uno está en la presencia de Dios, ve todas las cosas mucho más claras; Dios me ha tenido en cuenta en sus planes al frustrar los intentos del enemigo para destruirme cuando tenia solo 3 o 4 años de vida, ya que el diablo intento ahogarme en una pileta donde me encontraron flotando, morado, medio muerto. Pero la misericordia de Dios dijo todo lo contrario... “VIDA”.
De esa manera pude seguir con el camino que me esperaba.
Dentro de todo tuve una infancia feliz, pero el diablo de a poco fue colocando sus redes en mi vida, ya que recuerdo que siempre me fascinaban las películas de terror y en especial las referidas a las brujerías y magia negra. Astutamente fue preparando el camino hacia sus garras a través de la televisión, la cual es el medio de abastecernos de todo tipo de mensaje satánico que inconscientemente se va grabando en nuestro interior.
También con la ayuda de nuestros familiares que nos llevan a los curanderos desde chicos, a curar el empacho, el mal de ojos, pata de cabra y otras yerbas, creyendo que nos hacen algún bien cuando lo único que nos están haciendo es llenarnos cada vez mas de bichos, o mejor dicho espíritus inmundos.
Luego estos espíritus inmundos me hicieron entrar en un mundo de vicios como: el cigarrillo, el alcohol, las drogas, etc.
El plan del diablo ya estaba en marcha. Pero ahora me doy cuenta  que antes que ese plan, estaba EL PLAN DE DIOS, marchando desde el principio de la creación.

Comienza la odisea

Al terminar la secundaria por el año 1987 donde ya traía sobre mí los vicios, conozco una mujer maravillosa que es ahora mi esposa, quien fue mi compañera durante este viaje en el reino de las tinieblas.

En enero de 1988 empiezo a trabajar en las bodegas Michel Torino, en el sector de tesorería, como cadete. En 9 meses fui ascendido a encargado de tesorería porque según ellos yo tenia mucha capacidad. Hasta ese momento estaba siendo prosperado económicamente, estaba muy bien; pero aumentaban mis vicios, ya que el dinero había nublado mi mente.

Comencé a consumir cocaína y mucho alcohol, comenzaba los viernes por la noche, después los sábados y recién el domingo por la tarde podía dormir; entonces ahí me arrepentía de todo lo que había hecho y decía que no lo iba a hacer mas, hasta que llegaba el miércoles y comenzaba nuevamente esa ansiedad que hacia que deseara llegar al viernes y de nuevo la misma historia.

De a poco se fue rompiendo mi relación con mis seres queridos, deje de cursar el cbc (ingreso a la universidad), mi dinero se iba como si fuera agua, con lo que yo gastaba me podría haber comprado un vehículo cero km, pero solo pensaba en salir y derrochar mi dinero.

Mi hermano conocía un matrimonio que no podía concebir, entonces deciden llamar a un brujo, para un día reunirse en su casa a hacer un trabajo para esta pareja. Al enterarme de lo que iban a hacer, hablo con mi hermano para poder presenciar el asunto. Cuando veo al brujo comienzo a interrogarlo, y esta persona me dijo que él era un sacerdote de magia negra, que su jefe o dios era el mismo Satanás, que su jerarquía era superior a los pae de umbanda o nación africana, porque él trataba directamente con el “kia” (Satanás). Lo que más me sorprendió fue que comenzó a leer la mente de cada persona que estaba en esa habitación; luego prepara un altar con la imagen de un demonio mujer (inclusive hasta tiene nombre). Yo comienzo a sentir una sensación de deseo hacia esa imagen, no podía dejar de mirarla.
El brujo comienza a hacer el trabajo con esta pareja. Lo que me sorprendió mucho es que los puso en un rincón de la habitación y con alcohol cerró un círculo y lo prendió fuego; parecía una película de terror. Mi cuñada, que estaba presenciando el rito. estaba embarazada de 4 meses, y fue víctima del rito, ya que todo tiene un precio, un sacrificio, y como animal no había, este homicida entregó la vida del feto sin que ellos lo supieran (lo que después de 2 meses le produjo una hidrocefalia y posteriormente un aborto). Al finalizar el rito esta persona me dice que Satanás me había elegido como discípulo porque yo tenía algo especial y me pone una cinta roja en mi tobillo. ¡Que tonto! el diablo me había puesto el grillete.

A los 3 días, me peleo con mi mamá porque este tipo le dijo que quitara todas las imágenes católicas (ella también sé hacia tratar con él). De repente me voy de mi casa, y había algo que no me dejaba cortar la cinta roja que había puesto en mi tobillo. Entonces en mi trabajo, le cuento a la muchacha de la cocina lo que me estaba sucediendo, y ella me dice que me iba a ayudar pero tenia que acompañarla el 2 de noviembre (día de las almas para los amante de la quimbanda) a un templo de umbanda que quedaba en Del viso, y el ritual comenzaba a las 00:00 hs. Acepté la invitación, ya que yo pensaba solamente en poder sacarme la presencia de ese brujo.
Llegado el día después de viajar casi 2 horas y 30 minutos, entre colectivo, tren y de a pie, llegamos a la sucursal del infierno “templo espirita”. Al pasar la puerta de entrada en el suelo había una vela prendida, la cual se usaba para dar luz a la "entidad" que cuidaba la entrada, era obvio que toda falta de luz es oscuridad, toda falta de bendición es maldición, toda falta de vida es muerte, pero uno en ese momento no tenía el discernimiento que nos da el Espíritu Santo. Pero sigamos con el relato. A la derecha había una puerta roja, donde atrás de esa puerta había unas "entidades" llamadas todas con un nombre particular, tres entidades denominadas orixa o santos para los que no conocen las jerarquías y la religión en sí. Ya se escuchaban los tambores y los cánticos en portugué

 

 

 

 

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